Lo que las personas no ven detrás de un proceso de alimentación

“Tengo que estar fuerte y saludable para mi hija Andrea, para mis nietos y para mí”, expresa Sylvia McCausland.
Sylvia es una mujer de 71 años, de nacionalidad colombiana, barranquillera y con un ingles estadounidense. Fue educadora durante muchos años, es amante de la música y uno de sus principales hobbies es disfrutar, conocer y probar la comida de diferentes países.
A través de una entrevista con Por 1 Vida Más, Sylvia comparte cómo su relación con la alimentación comenzó a cambiar y cómo ese proceso también transformó la manera en la que se sentía con su cuerpo y con todas las áreas de su vida.
“Yo soy una paciente hipertensa y tengo problemas cardíacos. Adicional a esto, durante un tiempo de mi vida estuve muy afectada de salud por el peso de mi cuerpo. Mis piernas eran como elefantes, yo no podía caminar bien, caminaba ‘chueca’, expresa Sylvia.
La música siempre ha sido una parte importante de su vida. Sin embargo, cuenta que hubo un momento en el que incluso disfrutarla se volvió difícil.
“Me fascina la música, hace parte de mí, pero cuando estaba gorda no podía bailar, ni siquiera cantar las melodías de las canciones”, nos comenta Sylvia.
Durante ese tiempo Sylvia llevaba un estilo de vida diferente al que tiene actualmente. Sylvia comía a las 7:30 de la noche y no tenía una actividad física constante. Para ella, salir, moverse o caminar era “muy jarto”. Y aunque la cocina siempre ha sido uno de sus mayores gustos sentía que no se estaba alimentando de la mejor manera.
Entonces llegó una situación que la hizo replantearse muchas cosas de su vida, donde quería aprender a alimentarse y no a prohibirse.

¿Qué te hizo cambiar tu estilo de alimentación?
Sylvia McCausland: Hace tres años a mi hija Andrea le dio cáncer de colon y ver su proceso me hizo cambiar el chip. A partir de su cáncer, de un cáncer donde los olores le pateaban, de sus 15 sesiones de quimioterapia por ciclo, de todo su proceso de operación, empezó un cambio en mí. Me di cuenta de que estar fuerte para ella, para mí y para ver a mi nieta crecer era importante.
¿Por qué a pesar de que siempre te ha gustado la cocina y todo lo relacionado con la comida decidiste que tenías que cambiar algunas cosas? ¿Qué empezaste a cambiar?
Sylvia McCausland: Entendí que para disfrutar de la vida y de una buena comida, debía cambiar la manera como me alimentaba.
Cambié mi manera de alimentarme no quitando las cosas o restringiéndome, sino sabiendo el proceso que tenía que llevar para cambiar. Por ejemplo, a mí me encanta el yogur con granola y un banano. Pero aprendí que si me como unas semillas antes de comerme el yogur con la granola es más saludable porque el cuerpo recibe las semillas y está preparado para recibir mejor esos alimentos.
Fui aprendiendo a cambiar mis hábitos de alimentación. Antes comía a las 7:30 de la noche y ahora como a las 6:30 para tener tiempo de moverme antes de irme a acostar.
Además, por ejemplo, también aprendí con el programa de Andrea que la ensalada se come de primero. Entonces ahora me como la ensalada primero, sigo con la proteína, y de último me como los carbohidratos.
En ese sentido los carbohidratos que más me gustan son los de la tierra: la yuca, la batata. Todas esas cosas las como, me las disfruto. Lo único que cambié fue la manera como las preparo y el orden en que me las como.
Hoy en día me siento liviana. Me da alegría verme, mirarme al espejo y decirme: “Ay, Sylvia, estás divina”.

¿Cuál fue el principal cambio que resaltas de tu proceso de alimentación?
Sylvia McCausland: Sin duda después del programa tuve un antes y un después. Todos mis niveles de sangre bajaron tanto que hasta el médico me preguntó si estaba tomando algo externo además de lo que me mandaba, para bajar los niveles de sangre. Sencillamente le dije que no, que había cambiado mi manera de alimentarme.
“Ya tomo menos dosis de mis pastillas para la presión. Y ahora pasé de caminar 3.000 pasos a 10.000 pasos en una hora”. Advirtió McCausland.
Por 1 Vida Más: ¿Y cómo te sientes ahora?
Sylvia McCausland: Ahora me siento liviana. Sí, he tenido mis caídas, pero estar más liviana ha hecho la diferencia porque he permitido que mi cuerpo tenga la capacidad para recuperarse.
Hoy queremos todo rápido, en instantes y microsegundos. Uno quiere que los cambios sean así, con un chasquido de dedos. Eso es mentira, todo en la vida tiene un camino, un tiempo. Pero lo que yo aprendí con el programa de Andrea es que en tres semanas ya vas viendo resultados, te sientes más desinflamada. Es poco a poco que vas incorporando las cosas. Después de los 21 días vas aprendiendo a comerte la ensalada de primero y, luego, ya se vuelve una costumbre. El cuerpo tiene que desintoxicarse primero y después ir haciendo su curso.
Hoy llevo tres años desde que inicié el proceso y cada día estoy más contenta conmigo y ahora oigo a Fonseca y bailo sola. Incluso mi doctor me dice que mi organismo está cinco años más joven, eso para mí es una alegría inmesa.
¿Qué le dirías a una persona que está pensando en empezar un proceso para cambiar su alimentación?
Yo probé todas las dietas, pero solo el programa que hice con Andrea me dio ese cambio real en mi vida. Una alimentación sin prohibiciones, más bien consciente y de aprendizaje. Ojalá todas las personas se atrevan a hacerlo”. Expresó Sylvia McCausland.
La historia de Sylvia McCausland muestra que detrás de un proceso de alimentación también hay emociones, hábitos, aprendizajes y decisiones que se construyen con el tiempo. Para ella, cambiar su manera de alimentarse no significó dejar de disfrutar la comida, sino aprender a elegir, combinar y preparar los alimentos de una manera diferente.
Un proceso pensado para seguir disfrutando de un bienestar para ella y para los suyos.
